PROTOCOLOS ALTERNATIVOS EN LA CATA DE VINOS

Cinco formas, estilos y métodos para aproximarse al duro y exigente ejercicio de la CATA DE VINOS

1.-Oler desconfiadamente, traguitos cortos y frecuentes. El Catador escucha como canta el vino al caer en la copa. Observa el color, resplandor e irisación del vino, así como la lágrima al revolver el cristal. Lo huele aprensivo y empieza la lucha del hombre con el vino, calificándose el uno al otro. Lo introduce en la boca, revuelve, paladea, recrea contra el velo y estima el gusto, retrogusto y permanencia en la cavidad y en el recuerdo. Lo relaciona con otras experiencias, compara, clasifica, emite juicio, graba y archiva.

2.-Trago largo y profundo, ensimismamiento. El Catador violentamente toma el vaso y lo vacía en la cavidad bucal. Cierra los ojos y lo va lentamente paladeando, sintiendo como se deshace, diluye, integra en su cuerpo, mente y sube a su espíritu. Cómo coincide, armoniza o antagoniza o in compatibiliza con su ser. Es amigo, enemigo, o inverosímil, que son los peores vinos de la Tierra. Y emite su grito, bramido, y/o opinión, en forma dogmática, estentórea y decidida.

3.-Onanismo.-Según el Génesis, Onán derramaba su semilla en tierra. El catador que escupe su vino, practica el “coitus Interruptus”, coloquialmente conocido como “apearse en marcha”, u onanismo, una degenerada costumbre. Este estúpido y desagradable acto fue castigado con la muerte por Dios, siguiendo la Biblia. Debería de establecerse un castigo relacionado con la calidad del vino y/o la belleza de las mujeres relacionadas, y al que escupe un Chateau Latour podrían directamente meterlo en un manicomio. Este acto de mal gusto está penalizado por nuestra Irmandade con el ostracismo y la anatematización “in situ”.

4.-Método gallego, duda metódica y análisis organoléptico frecuente y abundante.
Se toman varias botellas entre varios catadores. Se abren todas y se reparte una cantidad aleatoria en todas las copas, lo más equitativamente posible, huyendo del agravio comparativo, victimismo, choromiqueirismo o resentimiento, y se consigue lo contrario a lo pretendido, en paradoja continuada.
Una vez hecho el reparto según las ideologías de cada uno, se procede a intercambiar contradictorias opiniones acerca del sujeto y otras muchas que no tienen nada que ver al respecto. Una vez puestos de acuerdo, se vota y se decide por la lista más votada o la que, sumada, represente más votos, que nunca se sabe, es asegún e por unha parte xa ves e por outra qué queres que che diga... Y no hay vino malo ni mujer fea, y si alguna encuentras, lo que te falta es vino.

5.-Método Abundante, vespertino/matutino. Inventado e patentado por nuestro genial Pintor Virgilio, consiste en llegar a una bodega por la tarde, y previo acuerdo, consentimiento o resignación del propietario, beber todas las botellas que caben en el cuerpo, acompañadas de alguna vianda, para justificar el que somos “borrachos, pero dignos”.
Al día siguiente, y si no tenemos dolor de cabeza, se compra el vino, se llenan las botellas y las bodegas particulares de cada uno, y se reparten algunas por las amistades, certificando que es “sano”, que “no tiene química” y el vino bueno nunca hizo mal a nadie.
Y si duele la cabeza, se cambia de bodega, tabernero y de la aspirina efervescente se pasa al Paracetamol.

Conclusión:
No hay Países, Denominaciones, Zonas, vinos, bodegas, marcas o cosechas.
Hay botellas, catadores/bebedores y todas las circunstancias aleatorias que concurren en el sacrosanto acto de beberlas
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Y hay tantos métodos como catadores-bebedores, así que se agradecen aportaciones, vivencias y experiencias, para el estudio continuado de los diversos casos, estableciendo protocolos de tan proceloso análisis organoléptico.

Galiza, 10 Junho, 2007
Irmandade dos Vinhos Galegos
Guisseppe Paussatta
Secretário